Con
la intención de atesorar nuevas experiencias y vivir una mañana
de distensión y recreo, un grupo de 26 jóvenes con autismo,
pertenecientes a la Escuela Camino de Esperanza de la ciudad de Puerto
Montt, visitaron en compañía de profesores y apoderados,
las instalaciones de la IIIª Brigada Aérea de la Fuerza
Aérea de Chile.
La actividad fue dirigida por el Cabo 1º Christopher Odgers Leiva,
quien mostró a los visitantes los distintos grupos que conforman
la Unidad militar, despertando el interés de los menores. Especial
fue el asombro al dirigirse hasta el Grupo de Mantenimiento, en donde
los niños tuvieron la posibilidad de conocer y subirse al Twin
Otter, aeronave insignia de la Institución en esta zona. También,
conocieron las actividades que realiza el Servicio de Extinción
de Incendios (S.E.I) y los carro bombas que pertenecen a dicha repartición,
en donde el Sargento 2º Germán Beltrán se encargó
de recibir a la comitiva y explicarles el funcionamiento de los carros
y los accesorios que se utilizan en caso de emergencia.
Una gran experiencia
Según el Cabo 1º Odgers haber participado de la actividad
fue muy reconfortante para él, debido a que tuvo la oportunidad
de mostrarle un mundo nuevo al grupo de menores. “Fue una grata
sorpresa compartir con estos niños. Todos los días se
aprende algo nuevo y, aunque muchos de ellos quizá no tenían
real conciencia del lugar en el cual se encontraban, era muy gratificante
ver lo sorprendidos que estaban al estar cerca de máquinas
tan grandes. De hecho, cuando llegué a mi casa, le comenté
a mis hijos la experiencia y les hice entrega de un avioncito que
me obsequiaron los niños de la Escuela, quedando muy entusiasmados”,
destaca Odgers.
Por su parte, la directora de la Escuela Camino de Esperanza, Ignacia
Riquelme, destacó que los niños, independiente de su
condición de discapacidad, deben vivir este tipo de experiencias
y tener las mismas oportunidades que tienen los demás niños.
“Nosotros, como profesores, sopesamos esta instancia como una
oportunidad para formarlos y educarlos en el sentido de que se porten
bien, que respeten las normas o que sean pacientes, por ejemplo. Ellos
disfrutan mucho este tipo de salidas y para nosotros es muy gratificante
aquello”, destaca la educadora.
“Algunos de estos muchachos ya habían visitado la Unidad
en 2008”, comenta Ignacia Riquelme, agregando que “al
igual que en aquella oportunidad, los funcionarios de la Institución
se portaron “un siete”, adaptándose muy bien a
las características propias de ellos, compartiendo y entregándoles
todo su cariño a los alumnos”. /mze