El
viernes 13 de agosto fue un día especial para los Cadetes de
cuarto año de la Rama Aire de la Escuela de Aviación “Capitán
Manuel Ávalos Prado”. Durante esa jornada regresaron desde
la zona norte con la satisfacción de haber cumplido una etapa
más de su rigurosa instrucción de vuelo efectuada durante
tres meses.
Los jóvenes a bordo de sus aviones, despegaron desde el Norte
Grande en las primeras horas de la mañana para iniciar el raid
a la ciudad de Santiago. Una breve escala para cargar combustible y
reponer energías fue la pausa para continuar a la zona central.
A la cuadra de Los Andes, y teniendo como telón de fondo el majestuoso
Monte Aconcagua, los aviones T-35 Pillán fabricados en Chile
por ENAER, se reunieron ordenadamente en esa localidad para ingresar
a la capital en correcta formación. El largo viaje y el extenuante
calor no fueron obstáculo para que los jóvenes pilotos
demostraran su temple y profesionalismo en esta travesía. Ya
a las 15.30 horas y luego de cinco horas llegaron a destino, sobrevolando
previamente en sincronía y vuelo rasante la losa de operaciones
de la Base Aérea El Bosque.
Las evoluciones al regreso de los aviones comandados por los futuros
pilotos de la Fuerza Aérea de Chile fueron observadas por el
director del Plantel, Coronel de Aviación (A) Arturo Merino,
junto a Oficiales y Cadetes de ese Instituto. Posteriormente, la Escuela
formada y bajo las órdenes del Coronel Merino les daba la bienvenida
a quienes se habían ganado un merecido lugar a bordo de este
fiel avión de instrucción.
A través de esta preparación los jóvenes Cadetes
de último año se especializan, adquiriendo conocimientos
que les permitirá desempeñarse en forma eficiente en las
complejas tareas que les demanda el quehacer institucional./EA
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