Mediante
el testimonio de uno de ellos, que relata los momentos vividos
tras el accidente, conocimos la historia detrás de
la tragedia, la que relata los esfuerzos por acomodar los
ataúdes en el avión para que volvieran todas
juntas, o el encuentro que casualmente, días antes,
tuvo uno de estos pilotos cuando estaba en Iquique, o de
la paz que se sentía a bordo de la aeronave en el
viaje de regreso. “Los pilotos y suboficiales nos
dicen que en el área de carga del avión sólo
caben 5 féretros y ante la desesperación de
nosotros y las conversaciones con Fernando Barros explicándole
la situación, los pilotos aparecen con huincha de
medir en mano para calcular si era posible acomodar féretros
junto a los pasajeros, y gracias a la buena voluntad de
ellos y un gran esfuerzo físico, fue posible llevar
los 9 féretros en el mismo avión”, relata
el padre en parte de la misiva.
Igualmente
la madre de otra de las menores, María Angélica
Bezanilla de de la Carrera, agradeció el apoyo
y colaboración de los tripulantes del avión
presidencial, por el cariño con el que fueron tratadas.
Un apoyo desinteresado y una muestra del compromiso Institucional
por el bienestar de Chile y su gente. / vas
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