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el 05 de febrero y el 05 de marzo, los Cadetes reclutas de la
Escuela de Aviación “Capitán Manuel Ávalos
Prado”, participaron en la Campaña de Instrucción
Militar Básica.
Se
trató de más de cien jóvenes de primer año,
quienes se trasladaron hasta la localidad de Colina con el fin
de realizar en la Base Aérea “Colina” su período
de instrucción básica, tras el cual y luego de una
evaluación práctica y teórica, pasan a constituirse
en cadetes de Aviación.
Los conocimientos ahí adquiridos buscan generar confianzas
personales, además de manejar el proceso de separación
de las familias y, por lo mismo, una mayor valoración de
ésta.
Durante este mes, los futuros Oficiales de la Fuerza Aérea
de Chile deben mostrar iniciativa, colaboración, sociabilidad,
compañerismo y trabajo en equipo en todas las áreas
y actividades que se desarrollan. Además, reciben instrucción
militar básica teórica, donde aprenden a reconocer
los grados y distintivos de las Fuerzas Armadas y Carabineros
de Chile, Reglamento de Disciplina de las Fuerzas Armadas y Servicios
de Guarnición, entre otros.
“Lo
que más me ha llamado la atención durante la campaña
ha sido la disciplina, los valores, la lealtad y el compañerismo
que existe acá”, explica el Cadete Recluta Gonzalo
Carramiñana, de 18 años, cuyo sueño es convertirse
en piloto de combate. Cuenta que aunque ha sido difícil
le ha gustado porque “he aprendido a dar lo mejor de mí
mismo y a valorar el gran compañerismo que hemos tenido
ante situaciones adversas”.
Similar
opinó Margarita Brintrup, de 18 años, quien dejó
las frías tierras de Puerto Varas para partir a Colina
a formarse como piloto de helicópteros. Cuenta que además
de la disciplina, una de las cosas que más le ha llamado
la atenciones la exigencia y convivencia con sus compañeros
e instructores. “Ahora me siento en mi ambiente, además
he aprendido a sacar
la voz, a ser más tolerante y aprender de
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los errores”, dice, junto con reconocer que siempre ha contado
con el apoyo de los instructores. “Tenemos el espacio para
decir como nos sentimos”.
Emotiva visita
A eso de las 10:00 horas
del 16 de febrero, el Director de la Escuela de Aviación,
Coronel de Aviación (A) Christián Gómez,
ordenó romper filas. Era uno de los momentos más
esperados y emocionantes dentro de la campaña: concretar
ese esperado y ansiado abrazo entre Cadetes y sus padres.
Una oportunidad para compartir sus
experiencias como futuros militares y disfrutar de esta reconfortante
jornada familiar.
Si de perseverancia se trata, un claro ejemplo
es el Cadete recluta Pedro Pablo Danceanu, quien, después
de postular tres veces, logró cumplir su objetivo, aunque
eso comprometiera retirarse de la carrera de Ingeniería
Comercial para comenzar este nuevo rumbo. “Es un gran logro,
unas de mis más altas metas era entrar a la Escuela y lo
logré”.
Familias provenientes de todo Chile se dieron cita
ese día para compartir con sus hijos y pupilos.
Una de las personas más cercanas a los reclutas
ha sido el Teniente (A) Juan Pablo Orellana. Explicó que
“como Oficiales queremos resaltar los valores que traen
de la familia e insertarlos en la vida militar que es lo más
importante”.
A eso de las 17:00 horas finalizó la jornada
familiar. En la ocasión, los futuros militares se despidieron
de sus seres queridos esperando verlos el día en que vistan
por primera vez el uniforme azul aéreo.
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En
forma paralela, desde el 03 de febrero, los 252 Alumnos Reclutas
de la Escuela de Especialidades “Sargento 1º Adolfo
Menadier Rojas”, se encuentran efectuando su formación
en la Campaña de Instrucción Militar Básica,
donde no sólo tuvieron que alejarse de su núcleo
familiar, sino que también debieron adaptarse a un nuevo
régimen de vida, marcado por la disciplina, el orden y
la responsabilidad.
Una experiencia que requiere mucho esfuerzo de su parte pero que
es superado gracias a los inmensos deseos de convertirse en aviadores
y ser parte de la Fuerza Aérea de Chile, sentimientos que
los alienta a terminar con éxito esta importante etapa
donde aprenden a marchar, a manejar el fusil, a trabajar en equipo
y valorar a sus compañeros, entre muchas otras cosas.
Uno de ellos es Christopher Reyes, de 19 años, quien dejó
Curicó para trasladarse a Quintero con el propósito
de formar parte de la Institución. “Desde chico siempre
me gustó esto de los aviones, además me gusta la
disciplina, los valores y el orden que se entrega acá”.
Pero no todo fue instrucción militar, ya que los Alumnos
han participado de diversas actividades de extensión y
motivación, con el objetivo de que conozcan las distintas
áreas y especialidades que se desarrollan en la Institución,
así como también se convierte en una instancia para
que se integren entre sus compañeros de los distintos escalafones,
antes que empiecen la formación académica.
Una de estas actividades fue la Vigilia de Armas, una ceremonia
previa a la entrega del armamento, en la cual se representa a
los Alumnos un pasaje de nuestra historia destacada por el heroísmo
y gallardía de aquellos jóvenes Soldados que dieron
su vida por la defensa de nuestra patria. Tras esto, los Alumnos
sellaron un compromiso de honor y lealtad a los valores patrios
forjadores por nuestro antecesores.
Se trata de una ceremonia simbólica y cargada de significado,
donde los instructores tienen la oportunidad de entregar aquellos
valores y deberes que representan y caracterizan al soldado chileno,
aquel que defendió con fuerza y lealtad a nuestra querida
patria.
“Esta actividad permite que el alumno perciba la importancia
y seriedad que requiere el hecho de recibir por primera vez su
armamento, el cual lo acompañará en los momentos
en que se requiera la defensa de su país”, explicó
el Comandante de Escuadrilla de Alumnos, Capitán de Bandada
(DA) Christian Uteau.
Al
día siguiente de la ceremonia, los Alumnos recibieron su
fusil Mauser, con el cual continuarán la segunda etapa
de entrenamiento militar básico.
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Reencuentro con la familia
Luego de tres semanas de arduo trabajo de instrucción,
concentración, esfuerzo y entrega, los Alumnos Reclutas
recibieron la anhelada visita de sus padres y familiares más
cercanos, con quienes compartieron una tarde llena emoción
y alegría.
Luego de tres semanas de arduo trabajo de instrucción,
concentración, esfuerzo y entrega, los Alumnos Reclutas
recibieron la anhelada visita de sus padres y familiares más
cercanos, con quienes compartieron una tarde llena emoción
y alegría.
Luego de tres semanas de arduo trabajo de instrucción,
concentración, esfuerzo y entrega, los Alumnos Reclutas
recibieron la anhelada visita de sus padres y familiares más
cercanos, con quienes compartieron una tarde llena emoción
y alegría.
Finalizada estas palabras, los Alumnos, deseosos de ver a sus
familiares, fueron en busca de ese abrazo acogedor y reconfortante
que sólo los padres pueden otorgar.
Durante la visita, Wladimir Hurtado, de 18 años, proveniente
de Santiago, señaló que estar en la Escuela y en
esta primera fase de estudios es un sueño hecho realidad.
“Siempre quise entrar a este Instituto, ahora no me mueve
nadie de aquí”. Respecto a la vida militar, aseguró
que no se le ha hecho difícil adaptarse porque “en
mi hogar estaba acostumbrado hacer mis cosas, ahora sólo
espero que me entreguen los conocimientos necesarios para desempeñarme
en un futuro como un excelente profesional de la Fuerza Aérea”.
“Es tan grande mi felicidad que no puedo de dejar de agradecer
a Dios por todo lo hermoso que me ha dado, es un orgullo ver a
mi hijo con uniforme, siento que está en lo más
alto, el amor que le hemos dado ha sido influyente en sus decisiones”,
señaló la madre del Alumno Recluta José Márquez,
Fresia Marchant.
Durante la tarde, los jóvenes almorzaron con sus padres,
apoderados y amigos, instante donde las risas, cariños
y largas conversaciones pasaron a convertirse en los protagonistas
de ese domingo 24 de febrero.
Cuando el reloj marcaba las 18:00 horas, esta emotiva actividad
llegaba a su fin, dando así lugar a los besos y buenos
deseos en cada rincón del Regimiento /ccs. |
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