INICIO DE ACTIVIDADES ACADÉMICAS DE
LAS FUERZAS ARMADAS

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Con la presencia de alumnos de las academias de Guerra y Politécnicas de las FF.AA. y de la Academia Nacional de Estudios Políticos Estratégicos.
 

Con una solemne ceremonia presidida por el Ministro de Defensa Nacional José Goñi Carrasco, se dio por iniciadas las actividades académicas de las Fuerzas Armadas. La ocasión, que se llevó a efecto en el dependencias de dicho ministerio el viernes 07 de marzo, contó también con la presencia de los Comandantes en Jefe del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, además de Subsecretario y alumnos de las academias de las respectivas instituciones.

En la oportunidad, el Ministro Goñi hizo uso de la palabra dictando una clase magistral en la que se refirió entre otros tópicos a los avances, proyectos, acuerdos y normas en materia de defensa. Asimismo, se adentró en la nueva estructura que tendrá en el corto plazo dicha repartición de Gobierno, como también a la responsabilidad social que tiene la actividad castrense.

Al respecto señaló que “dentro de las normas propuestas, quiero destacar la reafirmación de la autoridad presidencial en la cúspide de la cadena de mando al recogerse en la ley una norma inspirada en el Reglamento del DFL 181, de 1960, que señala que el Presidente de la República mantendrá en todo momento su relación directa de autoridad con los Comandantes en Jefe de cada una de las instituciones armadas y con el Jefe del futuro Estado Mayor Conjunto, a través del Ministro de Defensa Nacional”.

Y añadió que esta reafirmación de la autoridad presidencial se complementa con las normas que potencian las funciones del propio Ministro de Defensa como autoridad superior del sector defensa al señalarlo como “la autoridad a la que las Subsecretarías deben someter las decisiones y los productos resultantes del ejercicio de sus respectivas tareas, y al integrarlo en plenitud a la Junta de Comandantes en Jefe, instancia asesora que presidirá en todo momento y convocará cuando estime conveniente”.

Bajo el Ministro de Defensa habrá dos Subsecretarías: una de Defensa dedicada a los temas de políticas y planes, y una para las Fuerzas Armadas focalizada tanto en las materias administrativas que las Fuerzas Armadas requieren para su funcionamiento

 

permanente como en los asuntos presupuestarios y financieros que se necesitan para materializar, en términos de gasto e inversión, las decisiones que se adopten en función de las políticas formuladas y de los planes desarrollados acorde con ellas.

Conjuntamente, se refirió a que el proyecto de ley orgánica considera asimismo al sistema de defensa como uno con dos grandes líneas de conducción: el desarrollo de la fuerza y el empleo de la fuerza. En la primera se conducen instituciones: el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea; en la segunda línea se conducen órganos de maniobra, es decir, fuerzas, conjuntas o no, organizadas y asignadas a las operaciones. “Bajo este concepto, la preparación de las instituciones para suministrar recursos materiales adecuadamente mantenidos e integrados y recursos humanos adecuadamente preparados y entrenados, será vital. Por eso no hemos querido innovar en una institución que ha mostrado ser efectiva: me refiero a la figura del Comandante en Jefe”, manifestó.

Respecto del financiamiento de la defensa se refirió que este es un tema que “despierta generalizado interés y, al mismo tiempo, se trata de una materia compleja y delicada que debe tratarse con la debida serenidad. El propósito es conjugar la necesidad de las Fuerzas Armadas de disponer de un flujo suficiente de recursos y razonablemente estable en el largo plazo con la necesidad de que el financiamiento de la defensa, que se hace con recursos públicos, se acoja a los estándares generales del financiamiento de las inversiones públicas”.

Antes de finalizar también tocó el tema de la responsabilidad social de las FF.AA., planteando que la defensa nacional es un bien público y una función primaria del Estado directamente asociada a la seguridad exterior, pero también al desarrollo del país como un valor agregado de sus esfuerzos en períodos de crisis. /cst

   
 
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